Nunca habría imaginado lo que puede dar de sí un museo… pero sin duda éste, es totalmente diferente… y por eso me encanta… a todo aquel que no lo conozca le invito a que venga a Bilbao a conocerlo… puede parecer que la obre en sí no se integra con el paisaje que tiene alrededor… pero yo os puedo confirmar que sí… que su diseño tan modernista, está perfectamente acoplado a la historia de Bilbao, a esa historia que nos muestra un Bilbao marinero…
También son muy impresionantes las muchas obras que componen su exposición permanente… una de ellas la podemos ver en la foto, es la araña que se sitúa frente al paseo del museo… realmente es una experiencia muy buena… y además tampoco hay que ser muy amante de los museos para visitar este en particular.
Para conocerlo un poco más os daré unos pequeños datos, como por ejemplo que fue construido por Frank O’Gehry, arquitecto norteamericano, y se haya al nivel de la ría del Nervión, lo que quiere decir, que esta a un nivel bastante inferior del nivel de la ciudad. Además de eso, el museo es atravesado por el Puente de La Salve que a su vez es una de las principales entradas a la ciudad.
El edificio está compuesto de una serie de volúmenes interconectados, se destacan 3 materiales principales en la estructura total: el titanio, que es lo más representativo de este museo da al edificio la apariencia de un barco (elemento ligado a la tradición marinera de la vilall de Bilbao) aunque verdaderamente, si viésemos el museo desde arriba su forma nos parecería al de una rosa abierta. El segundo material, el granito, es uno de los más destacados en el interior. Fue traido desde Andalucía y elegido así para parecerse al material empleado en la construcción de la Universidad de Deusto y así no destacar de forma notable entre el resto de los edificios que se pueden encontrar al otro lado de la ría. Y por último, el cristal, es lo que le da otra apariencia al museo, el que da luz al interior y nos quita la sensación de agobio. Como todos sabemos, en la mayoría de los museos, la luz proviene de los miles de agobiantes focos que los alumbran y además esa sensación de estar encerrados en semejantes edificios, no puede evitar que nos sintamos claustofóbicos. Aun así, hay que aclarar que el cristal que como un muro se extiende por la gran parte del museo, está tratado con elementos informáticos y que en su interior hay minúsculas placas metálicas; esto hace que la luz entre en el museo iluminándolo de esa forma tan especial y evita que los rayos ultravioletas dañen las obras que se exponen en el interior.
También podemos ver que el museo cuenta con una pequeña “piscina” esto forma parte de la estructura total del edificio. La finalidad era integrar el museo con la ría del Nervión, que tan representativa es de la ciudad.
Por tener en cuenta todos estos factores, el Guggenheim se ha convertido en un icono indiscutible de Bilbao. Merece mucho la pena visitarlo y además no sólo se encuentran exposiciones dentro sino que por fuera también podemos encontrar un montón de esculturas, cada una con su historia.. pero eso, lo dejo para otro día. Jaja
Espero no haberos aburrido y que os animéis a visitar este grandioso museo!